Investigación de los públicos en Colombia

J. Martin-Barbero

1. Años ochenta: entre democracia y violencia

Los estudios sobre recepción se inician en Colombia al ainiciarse los años 80 y ligados estructuralmente a dos situaciones claves de esa sociedad: la fragilidad de la democracia y el espesor de la violencia. El estudio de las relaciones entre televisión y democracia habia empezado,por esos años, a proyectar lo político sobre el ámbito de lo cultural. Asi lo hizo pioneramente el CINEP al propiciar investigaciones sobre los modos de comunicación y de relación con los medios en los sectores populares 1. Lo que vino a exigir, de entrada, una democratización de la mirada del investigador para hacerla capaz de percibir esos otros “modos de ver” que configuran las culturas populares. Y que en el caso de la televisión desbaratan la mirada hegemónica, esa que reduce la relación a los omnipotentes efectos del medio sobre unas audiencias que no pueden sino dejarse manipular. Mirar la televisión desde las prácticas cotidianas va a replantear la concepción misma que se tenia de televisión 2: pues las preguntas empiezan a cambiar y lo que entonces se vuelve central es interrogar los espacios y dimensiones desde los que las gentes del común “leen” e interpretan lo que ven; cuáles son los efectos pero ya no del medio sino de la sociedad masificada sobre las culturas cotidianas de las mayorias, y cuáles las modalidades en que la televisión conecta con esas culturas.

Insertos en un trabajo de construcción de formas de participación popular 3 y de autogestión de soluciones a sus problemas más vitales, los estudios sobre televisión del CINEP van a converger con el proyecto de investigación que empezaba a gestarse en la Universidad del Valle acerca de las relaciones entre “lo popular y lo masivo” 4.


* Este texto fue escrito en 1997 y de él se incorporaron unas pocas páginas en “Recepción de medios y consumo cultural:travesías” pubicado en G.Sunkel (coord.) El consumo cultural en América Latina, ps.2-26, CAB, Bogotá, 1999

Proyecto que articulaba tres planos: el de la historia, esto es el paradójico proceso de gestación de lo masivo a partir de lo popular; el de los modos de presencia/ausencia,

de afirmación/negación de la memoria popular en el imaginario de masa; y el de los usos populares de lo masivo, su rediseño y resignificación en las prácticas cotidianas de las culturas populares. Al introducir el espesor de las mediaciones culturales cambiaba el sentido de la relación que la gente mantiene con la televisión: su influencia pasaba a residir menos en la cantidad de tiempo que la pantalla está encendida y más en la mediación social que logran susimágenes 5: las nuevas formas de sensibilidad y socialidad desde las que las gentes “se imaginan” y representan sus identidades individuales y colectivas, y las demandas que la gente le hace a la televisión desde las frustraciones de la rutina y la humillación cotidiana,desde la inseguridad ciudadana y el desarraigo cultural tanto de las mayorias como de las minorias étnicas y raciales.

Esa convergencia tomó cuerpo en el proyecto conjunto de investigación sobre “La telenovela en Colombia: televisión,melodrama y vida cotidiana 6 cuyo objetivo central residió en abordar la televisión como medio estratégico en la modernización del país pues, como ningun otro, la televisión integraba al discurso de la modernidad generos y dispositivos de narración tanto premodernos como tardomodernos. Lo que implicó la indagación de las mediaciones entre las lógicas de la producción y las dinámicas del consumo o la recepción.” Y la telenovela se convertia así, desde esa perspectiva, en el más expresivo “lugar” de las articulaciónes que entrelazan matrices populares y lógicas del mercado, narrativas anacrónicas y transformaciones tecnológicas del audiovisual, contenidos nacionales y formatos industriales trasnacionales 7.

La investigación sobre recepción en los ochenta estuvó estrechamente ligada al debate político y cultural sobre la violencia, pues en ese momento ésta encontró un terreno estratégico “en” la televisión al permitir a no pocos investigadores sociales exorcizar la pesadilla cotidiana que vivimos convertiendo a la TV en chivo expiatoriolas de la frustración política, del desconcierto moral y la gresividad social acumuladas. El debate sobre la violencia en la TV hizo posible un incipiente encuentro de las ciencias sociales con ese medio. Convocado por el Ministerio de Gobierno, un equipo de los más reconocidos sociólogos, politógos, antropólogos e historiadores del país, que a su vez se apoyaron en trabajos solicitados a especialistas en el estudio de los diversos escenarios de violencia -política, campesina, urbana, organizada, familiar, en los medios- produjo en 1987 un texto conjunto 8 que reubicó el problema de la violencia (referido hasta entonces al mundo rural por la mayoria de las investigaciones) en la complejidad de un país urbano ya en un 70%, en proceso acelerado de modernización crecientemente atravesado por el narcotráfico. Esa reubicación significó ante todo la imposibilidad de reducir la multiplicidad de violencias a una sóla y la doble necesidad entonces de especificar los motivos y modalidades de manifestación de cada tipo de violencia y de descubrir las secretas articulaciones que conectan e interpenetran unas a otras. Inserto en ese contexto el capítulo que análiza la violencia en los medios hace el diagnóstico de algunos rasgos peculiares y algunas recomendaciones pertinentes -en especial la que atañe a la imposibilidad de afrontar esa violencia sin democratizar los medios- pero se queda a un nivel excesivamente generalizante y esquemático. Lo evidente de esas limitaciones, y del lugar estratégico que ocupa la televisión en la comprensión del fenómeno de la violencia, llevó al Ministerio de Gobierno a conformar un equipo no sólo interdisciplinario sino en el que participaron, por primera vez, especialistas en comunicación y filósofos, psicólogos, antropólogos,sociólogos. El resultado de ese estudio 9 no fué,como en el anterior, un texto conjunto sino una serie de textos de muy diversa calidad, en parte complementarios y en parte llanamente dispersos, por lo que se dejaron en el vacio dimensiones claves del problema. Era el justo resultado de lo que desde hace años hemos venido criticando: la ausencia de estudio de los procesos y medios de comunicación en el ámbito académico de las ciencias sociales. Importantes resultaron sin embargo los trabajos que abordan el contexto sociocultural de las relaciónes entre violencia-contenido y violencia-proceso 10, y la compleja actividad del televidente. Desde estos últimos se cuestiona la concepción conductista que no sabe sino de efectos inmediatos y omnipotentes sobre un televidente inerme: ”No estamos tratando de demostrar que la televisión ‘no hace nada’ como se suele decir. Estamos tratando de cuestionar la idea que se tiene del poder de la televisión, de la pasividad del televidente,y principalmente tratanto de demostrar que una concepción de comunicación, entendida como relación directa entre el medio y el receptor,desvia de la verdadera problemática,que es la relación con todas las instancias sociales que explican por qué los medios,los programas y los espectadores son lo que son” 11. Si es indudable la “responsabilidad” de la televisión en la habituación a la violencia, cómo medir o siquiera entender el grado de incidencia de la violencia televisada desligada de la experiencia cotidiana del habitar en unas ciudades cada dia más agresivas e inseguras, o de la violencia en un ámbito familiar roto por unas condiciones miserables de vida o dislocado por las transformaciónes que implican el trabajo de la madre fuera de casa o por las nuevas relaciones de pareja?.

Desde la perspectiva del televidente lo que des-cubren los dos estudios citados son las múltiples mediaciones que modelan la percepción de lo que se ve y la diversidad de significados que un mismo programa o una misma escena puede tener para diversos grupos sociales. Es la densa actividad del re-conocimiento la que va siendo comprendida en la complejidad de los procesos de indentificación y proyección, en su función lúdica de placer y sorpresa, y en su capaciad de desciframiento de gramáticas narrativas y ritmos temporales.

La investigación de la recepción en Colombia se inicia en un contexto dominado por la concepción centrada sobre los efectos nocivos de la televisión. Así es la primera investigación sistemática, que indaga la acción de la televisión en los niños 12, realizada en Bucaramanga con apoyo del ICFES y la Universidad Industrial de Santander. Autodefinida como “dinámica” se trata sin embargo de una mirada en la que prevalecen -con algunas correciones- las perspectivas teóricas y las estrategias metodológicas del análisis conductista de los efectos, encontramos confirmados los pre-juicios con que la mayoria de los educadores se acercan a la televisión, esto es una mezcla de recelo pedagógico y de pesimismo cultural desde los que se pretende comprender el ver y el gusto de los que,como los niños, gozan viéndola. Las hipótesis no pueden ser más reveladoras pues nos muestran la negatividad completa de las ideas de que se partió: que los medios -la televisión muy particularmente- no propician la identidad nacional, que refuerzan la agresividad y la violencia en los niños, que les crean necesidades ficticias y que les inculcan el dinero como valor supremo. Claro está, todas esas hipotesis son confirmadas por la investigación.

Fente a esa corriente hegemónica los “resultados” de múltiples investigaciones hechas por esos años o un poco despues en Chile 13, México 14 y Brasil 15 aparecen mucho más matizados y cuestionadores. En esas investigaciones la televisión aparece mediada por dimensiones cognitivas, contradicciones sociales, condiciones familiares, afinidades estéticas, y a la vez mediadora tanto de procesos de homogenización y conformismo, de consumismo y negación de identidades como de configuración de identidades nuevas, de conformación de la experiencia urbana, de choque con el universo autoritario de la familia y con el formalismo de la escuela, de apertura a la diversidad de ideas costumbres. Apoyada en ese nuevo contexto latinoamericano se inicia tamnien en Colombia una perspectiva renovadora de los estudios de recepción televisiva, algunos ya citados del volumen que recoge los trabajos sobre Televisión y violencia y otros dos: uno sobre televisión y cultura juvenil 16 y otro sobre los usos sociales que mujeres y jóvenes de barrios populares hacen de la televisión y la telenovela 17.

En el primero se indagan las modalidades de percepción de los jóvenes y la mediación ejercida por la familia y por los géneros televisivos, desde una mirada que intenta comprender no los efectos sino los modos jóvenes de relación con la televisión y las transformaciones culturales que ahí se producen. El segundo contiene tres estrategias de investigación: una encuesta que contextualiza en Cali el consumo familiar de televisión -localización en el espacio de la casa, preferencias, hábitos y rutinas domésticas del ver- , otra que explora etnográficamente el lugar que ocupa la televisión en la cotidianidad de un barrio popular y en especial los tiempos y circuitos de circulación de la telenovela, y finalmente la constituye el estudio de fondo: mediante talleres de visión en grupo, de observación sistemática de rutinas familiares, de relatos y de discusiones colectivas, se investigan las formas en que mujeres y jóvenes se apropian de la televisión y la telenovela, apropiación mediada por una forma de concebir el tiempo (vivido), una manera de conjugar y articular saberes en el momento del consumo,y una cierta sensibilidad poética -un modo particular de goce estético.

2. Años noventa: entre consumos y usos

El desplazamiento,en los estudios de comunicación, del concepto de recepción al de consumo ha debido superar no pocos malentendidos. De entrada su confusión con la “medición de audiencias”, que en Colombia se incia con la empresa nortemaricana Nielsen en 1983, y que desde ese mismo año va a recibir críticas que descalifican su validez como método y su confiabilidad pero cuyo rating se convierte sin embargo en el críterio decisivo que guia las inversiones de los anunciantes. En un primer momento la descalificación del rating no deja de presentar ambiguedades: “en un sistema de televisión como el colombiano manejado empíricamente con base en compadrazgos (Semana, junio,1985) la medicción estadística introduce trabas en el circuito de arbitrariedades y clientelismos políticos”.Y de otro lado -aun tomando sus cifras con cautela- el rating venia a hacer visibles los gustos mayoritarios,”populares”, esos que ya en 1985 hicieron salir de los horarios triple A las series norteamericanas y las reemplazaron por las telenovelas nacionales. Pero poco a poco la dictadura del rating va a revelar las trampas de su populismo y el profundo efecto de distorsión que introduce en la calidad y diversidad de la programación. El círculo vicioso del populismo del rating fué lúcidamente desmontado por Mª Teresa Herran: “a la programadora le interesa ganar buena plata, se gana buena plata dándole a la gente lo que a la gente le gusta, lo que a la gente le gusta se mide con encuestas como las de la Nielsen, encuestas como las de las Nielsen no tienen encuenta para nada la idiosincrasia y los elementos culturales, la cultura se confunde entonces con lo que estan haciendo las programadoras, y como a las programadoras sólo les interesa ganar plata...” (El Espectador,abril,1986).El análisis de la distorsión que introduce el rating sobre la calidad de los programas no hay sino que hojear los cuadros de la programación actual: han desaparecido por completo los programas infantiles hechos en el país, tambien los musicales, los de opinión figuran en la rúbrica pero en realidad han debido refugiarse en los programas de humor o verse convertidos en espacios de chismes y farádula, mientras reinan en la mañana, tarde y noche las telenovelas, especialmente más las simplonas y baratas, y los magazines de variedades en los que la superficialidad se da la mano con la descarada utilización como gancho de modelos de belleza semianalfabetas, que se mezcla con imágenes de masacre, recetas de cocina o sesiones de aeróbicos,todo en micro relatos de segundos o de pocos minutos. El rating ha legitimado el acabamiento de programas para grupos diferenciados y minoritarios pero social y culturalmente representativos de la diversidad socio-cultural del país.

Es jústamente contra esa dictadura y esas distorsiones del rating que se enfoca el estudio de la recepción de televisión en cuanto consumo cultural. Estudio que se abre paso en América Latina en los últimos años en medio de un debate por poner en claro que de lo que se trata no es de aceptar el sofisma del populismo neoliberal segun el cual “el poder reside en el consumidor”, sino de algo muy distinto: de superar tanto el fetiche de lo cuantitativo, que desconoce por completo la interrogación sobre las causas sociales y culturales que originan las regularidades de conducta y contacto con los medios. como el racionalismo economicista que reduce el consumo a espacio de expansión del capital y al tiempo de la reproducción de la fuerza de trabajo. Desde esa perspectiva investigar el consumo cultural significa indagar “cómo los grupos compiten por la apropiación del producto social, organizan su distinción como sujetos individuales y colectivos,y se integran intercambiando significados, compartiendo el sentido mediante rituales cotidianos” 18. Lo que implica rescatar la creatividad de los sujetos, la complejidad de la vida cotidiana, el caracter interactivo y lúdico de la relación de los usuarios con los medios.Y para ello desplazar las fronteras entre las diciplinas y las estrategias metodológicas, integrando encuestas con indagación etnográfica, y discusión en grupo con relatos de vida.

Los primeros trabajos en mirar el consumo de medios en Colombia desde esa perspectiva son investigaciones recientes y de las que salvo en un caso, las publicaciones son parciales. Asi la investigación colectiva patrocinada por el Departamento de Investigaciones de la Universidad Central, con apoyo de Colciencias, sobre Los espectadores de cine en Bogotá:i dentidades culturales e imaginarios colectivos 19, en la que, a partir de la caracterización cultural del “sujeto-espectador”,y de la configuración del “espacio audiovisual” que conforman cine/televisión/ video, se combina la encuesta sobre preferencias cinematográficas con el análisis de las matrices narrativas de las peliculas-tipo y talleres de discusión sobre las dinámicas de la percepción, resemantización e identifi-cación de los espectadores. Aunque la ambición teórica desborda en mucho las posibilidades concretas del análisis, esta investigación tiene el mérito de abrir brecha en un campo que apenas se esboza y de señalar nuevas claves de compresión de procesos y prácticas culturales que al pasar por los medios se han visto hasta ahora presos de visiones miopes y reducionistas,tanto desde el sesgo ideologista como moralista.

Un trabajo con menores pretensiones pero con mayor madurez en la elaboración de la propuesta y en la articulación que logra el anáisis, es la investigación de Sonia Muñoz sobre El consumo cultural en Cali 20. Teniendo como base una compleja encuesta sobre el equipamiento cultural tanto público -de uso comunitario, restringido, masivo, popular- como doméstico –libros ,prensa, televisión, radio- la frecuencia de asistencia a conciertos, exposiciones, teatro, cine, habitos y gustos de lectura, preferencias entre televisión y libros, programación preferida de televisión y radio, este estudio pone en cuestión una buena cantidad de ideas fijas y de maniqueismos obstinados. En realidad inaugura algunas pistas claves de investigación: el cuestionamiento de la concepción excluyente entre la experiencia de reflexión (lo verdadero) y la de los sentidos (lo agradable) que es la que opone el libro a la televisión, pues las razones/causas de esa división remiten al origen social y a la desigual distribución del capital cultural, a disposiciones estéticas que es la institución escolar las que las discrimina. Tambien se asume que la capacidad o la pérdida del gusto por la reflexión o la lectura estan basadas más en viejas y profundas exclusiones sociales que en la difusión actual de las tecnologias audiovisuales: para los sectores habituados a leer no es la técnica -escritura/imagen audiovisual- la que media sus opciones de consumo sino matrices de percepción, sensibilidades más expositivas o narrativas,más informativas o literarias, y tambien el ámbito de procedencia de los bienes, estos es local, nacional, internacional.

Otra investigación sobre Trayectos del consumo 21 explora, en base a relatos de vida, los modos de relación de los trayectos de consumo con los dinamismos tecnológicos y con las “bases” que ponen el grupo familar y la institución escolar. Siguiendo atentamente las formas, tanto de continuidad como de ruptura. el análisis tematiza especialmente la configuración de una nueva generación cuyos sujetos culturales no se constituyen a partir de identificaciones con figuras estilos y prácticas de añejas tradiciones, que definen ‘la cultura’, sino a partir de una conexión des-conexión (juego de intefaz) con los aparatos. Es la generación que aprendió a hablar ingles en la televisión captada por antena parabólica, se siente más agusto escribiendo en el computador que en el papel y tiene una empatia “natural” con toda clase de tecnologias electrónicas. Frente a la fijeza y rigidez de las identidades tradicionales los sujetos de esta nueva generación estan dotados de una gran flexibilidad y elasticidad cultural,de una “plasticidad neuronal” que les permite una camaleónica capacidad de adaptación a los más diversos contextos y una enorme facilidad para los “idiomas” de la tecnología. Por contraste,pero tambien por compatibilidad, con ese tipo de trayecto se configuran otros dos:uno que se hallaria más arraigado en la cultura tradicional y otro que marcaria la transición. El análisis se enriquece al trabajar las dinámicas de localización y deslocalización,de enraizamiento y desarraigo cultural de cada trayecto, en las que la televisión juega un rol primordial,pero tambien los modos de relación con el medio familiar,con el barrio y la institución escolar,asi como con las diferentes culturas -erudita,popular,masiva- y las memorias “largas” y “cortas” que las atraviesan.

Sobre ese nuevo sensorium de los jóvenes, que se materializa y se expresa especialmente en nuevos modos de relación con la cultura audiovisual -y que explica en gran parte la desazón y el desconcierto de los adultos ante el nuevo estatuto social de los jóvenes en nuestro tiempo- indaga otra investigación tambien auspiciada por el Departamento de Investigaciones de la Universidad Central, que tiene como objeto El rock en las culturas juveniles urbanas de Bogotá 22. Y en la que el rock no es sólo música sino ingrediente clave de una cultura que se expresa en nuevos derechos y nuevas socialidades. El rock como ámbito y medio de socialización y de expresión estética vestimentaria y gestual, como territorio e idiolecto/jerga que demarcan un “nostros”, unas formas de pertenecia e identidad.

Estas últimas investigaciones resultan decisivas para entender el sentido de los cambios en los procesos de comunicación fin de siglo: cambios profundos acarreados por la globalización de los mercados y la fragmentación de los consumos. De ahí la importancia estratégica de la investigación del consumo como modo de comprensión de las formas de agrupación social -especialmente juveniles- que los medios contribuyen hoy a modificar y legitimar. Pues “el consumo, con sus implicaciones de multiplicidad, de simultaneidad, de intermitencia, resulta la metáfora más adecuada para pensar la condición postmoderna de unas audiencias nómadas, de las que es paradigmática la experiencia televisual,el rastreo del ver televisión.La televisión es un “fondo” que se desplaza continuamente del centro de atención a la periferia,de la lectura al ruido,de la visión al ritmo. La gente no sólo ve televisión,sino que observa,lee,mira de reojo,escucha,se embebe,ignora,omite y discute.La videogravadora y el control remoto han quebrado la autoridad inapelable del orden secuencial y de la evanescencia de lo irrepetible” 23.

No puedo terminar este trazado de mapa a mano alzada sobre el arranque y lenta consolidacion de los estudios de recepción y consumo de medios en Colombia sin aludir a una fuente de información estadística que, aunque con menos frecuencia y calado del que hubiera debido tener, ha hecho aportes significativos. Me refiero al Departamento Nacional de Estadística (DANE) que desde 1977 ha incluido en algunas de su Encuesta Nacional de Hogares aspectos relacionados con los medios de comunicación y en particular con la televisión. En la de 1977, entre las investigaciones adiccionales se incluye por primera vez una sobre “Receptividad de medios de comunicación social” en la que, sobre la base de las 7 ciudades principales (Bogotá, Barranquilla, Bucaramanga, Cali, Medellín, Manizales y Pasto) se da cuenta del número de receptores de radio y televisión, del acceso de los jefes de hogar a los medios segun nivel de ingreso y educativo. En la de 1981 se recoge el número de hogares, segun niveles de ingreso, con televisión en blanco y negro y a color. En la de 1987 se introduce por primera vez “un estudio de preferencias” por noticieros y telenovelas, que arroja resultados, en algunos aspectos bien sorprendentes: mayor preferencia por noticieros que por telenovelas, las mujeres gustan de los noticieros tanto como los hombres; y tambien los ya sabidos: los noticieros son preferidos por los televidentes con educación universitaria mientras que las telenovelas lo son por la población con sólo educación primaria y secundaria. En la de 1992 se aplicó un complejo módulo sobre “Medios de Comunicación” en el que se recoge información acerca de seis temas: disponibilidad de aparatos de televisión, recepción de canales nacionales y regionales, de TVcable y parabólica, calidad de la señal; tenencia de aparatos de video: Beta o VHS; disponibilidad de aparatos (equipo de sonido, transistor, wolkman) de radio y frecuencias que captan; otros medios de comunicación en el hogar; suscripción a periódicos y revistas; medios de comunicación que el hogar utiliza para enterarse de las noticias. Resulta bien significativo saber que el 89.1 de la población se entera de las noticias por televisión, el 72.3 por radio y el 36.1 por prensa .Y mientras Cali es la ciudad en que más hogares, el 90.5, se enteran de las noticias por televisión, en Pasto y Cúcuta el 81.3 lo hace por la radio, por prensa el mayor porcentaje, 59.0, se encuentra en Barranquilla.

Y como el mapa dibujado tiene no poco tambien de balance me veo obligado a señalar dos grandes vacios en los estudios sobre la recepción y consumo de medios en el país. El primero es la completa ausencia de una investigación cualitativa de audiencias, que al valorar diversos modos de ver segun tipos de programas y formas de representatividad social de las audiencias televisivas, permita en primer lugar relativizar la hegemonia del rating, pues éste sírve únicamente a las empresas anunciantes para calcular su inversión en publicidad, condicionando asi perversa y únicamente la producción y la programación televisiva a la pauta publicitaria sin la menor consideración por la calidad del programa o la significación social de los que los ven. Y en segundo lugar una investigación que diferencie las audiencias por sus modos de ver y su relevancia social seria una investigación al servicio de los creadores, de los artistas y los productores de televisión, que en este país no disponen de otra valoración de su trabajo que el tramposo y deformador sofisma del rating -el mejor programa es el que más gente ve- y la farandulera crítica que, con muy honrosas y contadas excepciones, presentan los diarios y revistas, dejando así a los creadores librados a su intuición y sin el menor apoyo válido, esto es que les permita defender sus búsquedas y experimentaciones con argumentos dotados de algun valor objetivo y de rentabilidad sino económica, al menos social, para las programadoras. Este tipo de investigación es el que en Europa suele estar a cargo de las instituciones públicas que, como la RAI italiana o la BBC inglesa, cuentan con un equipo permanente de investigadores dedicados a estudiar periódica y sistemáti-camente los usos sociales de la televisión, la evolución estética de los géneros, las imágenes del país, de la mujer, del niño, la influencia de los modelos informativos y narrativos importados sobre lo que el país produce. Hasta ahora el Instituto Nacional de Radio y Televisióbn (INRAVISION) ni ha hecho ni ha patrocinado investigación, pero la transformación que de e sa institución plantea la Ley 182 de 1995 y los objetivos que en esa ley se adscriben a la Comisión Nacional de Televisión, deberian traducirse en una investigación que, como la planteada, se hace indispensable para la defensa de los intereses públicos y de los públicos diversos que no pueden reconocerse en la barata homogenización que de ellos hace la televisión actualmente.

El segundo vacio es la ausencia de investigación, que merezca ese nombre, sobre las relaciones entre política y televisión. Entendiendo por ello no la ya consabida denuncia del clientelismo partidista que rige esas relaciones desde su implantación en el país, ni las acusaciones generalizantes y gastadas sobre la espectacularización de la política, sino el estudio de los peculiares modos como en este país la televisión ha entrado a constituir la política: ¿en qué medida y en qué aspectos la televisión refuerza los viejos lenguajes y las costumbres políticas tradicionales o está contribuyendo a su renovación? -por ejemplo construyendo una imágen positiva de los candidatos cívicos e independientes en las elecciónes de alcaldes, difundiendo un discurso menos intolerante-, ¿hasta qué punto no se está haciendo responsable a los medios, y sobre todo a la televisión, de la desfiguración y desistitucionalización de la política en un país en que los partidos llevan años desvalorizándola? Pues si bien es cierto que al pasar por la imagen televisiva la política tiende a generar identificaciones emocionales más que criterios racionales ¿qué hacen los partidos para contrarestar esa tendencia?,¿ por qué la propaganda política en Colombia es casi siempre tan falta de imaginación y tan poco pedagógica? (en Chile una campaña de imaginativa y pedagógica publicidad política contribuyó decisivamente al NO que impidió perpetuarse a Pinochet) ;¿ cómo se procesa, qué sentidos toma, de una y otra parte, el desplazamiento en el comando de la política de los políticos a los comunicadores de los grandes medios audiovisuales?; ¿hasta qué punto se está comprendiendo que, aun cuando introduzcan deformaciones, por la televisión y las redes informáticas pasa hoy la emergencia y constitución de una nueva esfera pública?. Sobre esos interrogantes sólo se han asomado algunos artículos periodísticos de Mª Teresa Herran, Javier Dario Restrepo o German Rey 57, y muy de paso algunos artículos de prensa de polítólogos reconocidos, pero la investigación en serio está por verse.Y es mucho lo que podria ayudar al desempantanamiento de la política en este país, y a la democratización de la televisión, la investigación que están exigiendo esos interrogantes.

II. Cambio de siglo: nuevas miradas a viejos problemas

Maria Patricia Tellez

No es posible iniciar la revisión de los estudios de recepción en Colombia en este milenio sin dejar de reseñar algunos trabajos realizados a finales de la década pasada. Con la certeza de que como suele suceder “no están todos los que son” y con la esperanza de que sean “todos los que están” en esta parte final del recorrido se presentan tres trabajos donde los niños y los jóvenes son una vez más los protagonistas. En esta ocasión, a diferencia de los trabajos realizados desde la mirada conductista, serán considerados como audiencias participativas, con gustos, intereses y expectativas que se activan en el momento de la recepción.

En el primer caso se trata de “Los niños como audiencias” realizado en 1997 por Maritza Lopez De la Roche con la asesoría de Jesús Martín Barbero, por solicitud del Proyecto de Comunicación para la Infancia del Ministerio de Comunicaciones y contando con el respaldo de la Universidad del Valle. Viene luego en 1998 la investigación sobre “Hábitos y preferencias de los estudiantes de Educación Básica en Antioquia” a cargo de Miguel Fernandez y el trabajo de Omar Rincón “La televisón que ven los niños” realizado en 1999 y que contó con la participación de Débora Pérez y Ruth Viasús como coinvestigadoras.

1. Los medios y los niños:

ejes centrales de la investigación de audiencias

Desde el momento mismo en que surge la preocupación por el estudio de la recepción esta se va a centrar particularmente en la infancia y en la manera que sobre ella inciden los contenidos de los medios particularmente de la televisión como el de mayor aceptación. Sin embargo, en este punto es importante señalar como de entrada la preocupación de los investigadores, como lo señala J. Martín Barbero, más que centrarse en la infancia se ocupa del “dañino” mundo de la televisión.

Y es justamente desde esta posición donde abundarán múltiples investigaciones que muestran cifras “escalofriantes” con relación al número de horas que los niños pasan frente a las pantallas de la televisión, la cantidad de escenas violentas a las que se ven expuestos. En este sentido es importante señalar que el problema no ha sido la falta de investigación sino la poca o ninguna relevancia explicativa de los mismos.

El trabajo “Los niños como audiencias” rompe con esta postura anterior y realiza una exploración de la actividad de los niños que va más allá de su reducción a audiencias “vulnerables”y “manipulables” para adentrarse en su consideración como sujetos sociales, de receptores activos de mensajes mediáticos y de la enorme responsabilidad que se tiene al producir para ellos. A diferencia de los estudios reseñados anteriormente, el trabajo muestra que no solo los niños tienen claras sus preferencias frente a los medios, sino que además son una audiencia importante frente a la programación destinada a la franja familiar como es el caso de los noticieros y las telenovelas, situación ésta que aparece como un llamado de atención a los criterios de programación y a la oferta diversa de géneros en los diferentes canales.

El objetivo central de la investigación consistió en la exploración de los imaginarios que sobre la familia, el barrio, la ciudad, el país y el mundo tejen los niños y del papel que en este contexto juega la televisión. Igualmente indaga sobre el papel de los medios en la vida cotidiana, los hábitos de consumo y las preferencias infantiles.

El aporte central de la investigación esta relacionada con el diseño metodológico en la medida en que combinó tanto técnicas cuantitativas como cualitativas, tales como trabajo etnográfico, talleres, trabajo con material impreso como es el caso de composiciones gráficas y dibujos , juegos, lectura de libretos y escenificaciones.

Entre las conclusiones de la misma se destaca la importancia que tiene para los niños el hecho de ver televisión, el escaso consumo de textos impresos, la manera como las desigualdades sociales afectan las competencias de lectura y escritura a tal punto que la lectura queda excluida como experiencia cultural de las mayorías, y la poca supervisión que existe frente al consumo de televisión de los niños situación que les posibilita decidir sobre su consumo.

A partir de lo anterior las recomendaciones del trabajo giran en torno a la necesidad de respetar a los niños como audiencias diseñando para ellos una oferta cultural rica y diversa, que muestre la diversidad y riqueza étnica y regional de este tipo de audiencias. La televisión educativa ocupa un lugar importante en esta reflexión en la medida en que deberá incorporar lo cotidiano, lo lúdico y lo gozoso para que resulte tan atrayente y seductora como la comercial.

A manera de cierre Maritza López al reflexionar sobre la relación entre la escuela y los medios señala lo siguiente: “A la Pedagogía le corresponde por un lado, generar sentido frente a los medios, orientar la acción educativa de una Escuela mediada por estos instrumentos y por otro, contribuir a la autorregulación y recreación de esta manifestación de la cultura tecnológica en la Escuela y la sociedad. Por lo tanto, más que ignorar, opinar, valorar o sacralizar los medios de comunicación en una actitud que los descalifica o convierte en fines en sí mismos, la Escuela ha de asumir una actitud de indagadora, de descubrimiento e investigación, sobre su alcance y significado frente a los modelos pedagógicos y su impacto social”.

En 1998 la Dirección de Desarrollo Educativo de la Secretaria de Educación y Cultura de Antioquia (SEDUCA) adelantó una investigación empírica titulada “Hábitos y preferencias televisivas de los estudiantes de educación básica en Antioquia” cuya coordinación general estuvo a cargo de Miguel Fernández respaldado por un equipo de investigadores.

Con más de 10 años de experiencia en la realización de programas producidos por un grupo de comunicadores y técnicos, se diseñó una encuesta cuya muestra se seleccionó en un proceso polietápico que involucró inicialmente a los municipios con centros de servicios docentes al interior de los cuales se seleccionó la muestra proveniente de los grados 1º a 11º.

Como objetivos del trabajo se plantean los siguientes: “La información aquí presentada posibilita, a través del establecimiento de asuntos tales como el tiempo que se dedica a la televisión en diferentes rangos de edad, o la preferencia de horarios en diferentes subregiones, establecer la pertinencia o no del empleo de dicho medio como herramienta pedagógica. De la misma forma, el conocer el tipo de programación favorita en diferentes grupos etáreos y sexos permite caracterizar el formato que habrá de poseer el material a trasmitir a fin de obtener los niveles máximos de asimilación del mismo. Igualmente la información que se pretende suministrar ha de posibilitar optimizar el empleo de medios alternativos como la televisión en la implementación de procesos educativos”.

Los resultados mostraron como el 99.9% de los niños consumen este medio masivo empleando en él un promedio de 3.2 horas al día. Esta actividad se realiza particularmente en las tardes y se incrementa en las noches de manera significativa. Como géneros preferenciales se señalan las telenovelas y seriados seguido de los dibujos animados. El consumo se realiza en compañía de sus hermanos. Finalmente en cuanto a hábitos y preferencias por edades la encuesta mostró como el tope se da entre los 12 a los 15 y luego desciende.

Hacia 1999 Omar Rincón adelanta el trabajo titulado “La televisión que ven los niños” en donde a partir de la oferta de programación infantil realiza una descripción de sus características desde el punto de vista de su narración, contenidos y estructura para entender las razones de aceptación. Para ello se seleccionaron los programas de mayor rating, sean o no infantiles, tomando como referente el segundo semestre de 1999 en los canales de sistema abierto nacional de Colombia (Canal RCN, Canal Caracol, Canal A y Canal Uno).

El trabajo parte de una diferenciación de lo que significan los niños frente a la televisión, esto es, los niños como target u objeto de mercado y la llamada televisión infantil. En el primer caso, se habla de un grupo privilegiado desde el punto de vista de la formación de hábitos de consumo ya que como lo señala la investigación son los más fieles televidentes, y en al hablar de televisión infantil se refieren a la televisión dirigida a un público comprendido entre los cuatro y los doce años de edad. Esta es diversa en cuanto a temáticas, géneros, formatos y contenidos.

En un segundo momento el trabajo revisa la reglamentación existente alrededor de la ubicación de la franja infantil expedida por la CNTV (ubicada de lunes a viernes entre las 15:55 y las 16:55 y los fines de semana entre las 8:00 y las 10:00), así como lo referente a las restricciones de temáticas y contenidos que tiene la programación elaborada para el público infantil. Posteriormente se realiza una aproximación a la televisión que ven los niños según medición de Ibope para seleccionar de ellos una muestra para el análisis teniendo como criterios la sintonía y el género. Como resultado de esta selección se analizaron los programas “Yo soy Betty, la fea”, “Aventuras en pañales”, “Todo por la plata” y “Los Simpson”.

De las conclusiones del trabajo se destacan las siguientes: “Preguntarse qué ven los niños es pertinente en este momento en nuestra sociedad, pero preguntarse por qué lo ven los niños lo que ven supone confirmar ciertas variables confirmadas por este estudio: a) los niños exigen que la televisión reconozca sus necesidades y expectativas en la vida social, por eso buscan programas donde puedan expresar un sentir o una opinión respecto al mundo (cfr. Aventuras en pañales, Tentaciones y Los Simpsons), b) los niños saben ver televisión desde el punto de vista formal y narrativo. Ellos reconocen los formatos (comedia, telenovela, aventura, concurso) y saben que pueden esperar dramáticamente de cada uno. Este hecho muestra también que los niños no ven los programas ni los piensan desde su contenido, sino que el sesgo de la temática es un asunto de los adultos y de los estudiosos. En otros términos, los niños ven televisión de manera diferente a como lo ven los adultos: estos ven contenidos, ellos ven estilos, formas, colores e ironías”.

2. Los temas y miradas del 2000 a 2004

De estos primeros 4 años se reseñan dos trabajos: “Internet, guerra y paz en Colombia” a cargo de Luis Fernando Barón, investigador del CINEP, proyecto interdisciplinario e interinstitucional que contó con la participación del Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo (CIID), la Universidad Javeriana de Cali, la Universidad Santo Tomás, la Asamblea Permanente de la Sociedad Civil por la Paz y el ICESI de Cali. El segundo más que una investigación en particular hace referencia a los proyectos que fueron seleccionados como resultado de la convocatoria realizada en el 2002 por la Comisión Nacional de Televisión (CNTV) como parte del programa de investigaciones que sobre este medio adelanta esta institución.

En el trabajo “Internet, guerra y paz en Colombia” se realiza una aproximación a la manera como los distintos actores del conflicto armado y de los procesos de paz se han apropiado de la red como parte de su estrategias y acciones comunicativas, culturales y políticas. Lo anterior haciendo énfasis en la mirada desde la recepción, esto es, desde los relatos y las prácticas de las personas que han experimentado el conflicto, la paz y los derechos humanos desde una cotidianidad conformada en parte por los medios de comunicación, incluida Internet.

La investigación parte de una reflexión sobre los múltiples conflictos políticos armados que ha vivido el país y que a su vez engloba diferentes conflictos sociales presentes a lo largo de su historia. Los actores del mismo han involucrado a la sociedad civil en el mismo desde diferentes ámbitos: bien sea apoyándolo, resistiéndose, narrándolo y contribuyendo a la construcción y búsqueda de alternativas políticas dialogadas.

En este contexto los medios han jugado un papel determinante en la medida en que la información que a través de ellos circula se convierte en referente para las narraciones que los sujetos confeccionan. En el caso de la Internet los actores del conflicto armado y la paz han encontrado en ella un nuevo escenario de comunicación desde donde poner en discusión agendas, narrativas e identidades.

En esa medida la investigación se centró en conocer y comprender la manera como estos diferentes actores se han apropiados de esta tecnología diseñando para ello una metodología que diera cuenta del proceso de producción, mensaje y recepción como modelo básico de comunicación.

Posteriormente se seleccionó un conjunto de organizaciones del Estado, al margen de la ley y de la sociedad civil consideradas como protagonistas de estos procesos que tuvieran páginas-web y que además desarrollaran prácticas y estrategias comunicativas a través de ellas.

La existencia de estas paginas-web es testimonio de la creciente importancia del campo mediático en el desarrollo de procesos económicos, políticos, militares y culturales. En un segundo momento se seleccionó un grupo de navegantes con quienes se desarrolló el trabajo de recepción. Con ellos y sus narraciones se puso en evidencia el escenario complejo desde donde se lleva a cabo esta guerra simbólica donde ningún discurso es legítimo, donde se privilegia la victimización y la existencia de salvadores o Mesias llamados a resolver las afrentas y a construir un nuevo orden.

Hacia el año 2002 la CNTV a través del Programa de Investigación Académica abrió una convocatoria buscando responder a la exigencia de la Ley 182 de 1995 en donde se establece la obligación que tiene esta entidad de promover y realizar investigaciones sobre este medio que aporten al desarrollo del mismo. Por esta razón se invitó a las universidades, centros y grupos de investigación a presentar propuestas en áreas como la educación del televidente, la relación entre televisión y formación de ciudadanía, el efecto del medio sobre las audiencias infantil y familiar y el sexo y violencia por mencionar algunas de ellas.

Como resultado de este proceso anterior se seleccionaron 14 trabajos de los cuales se reseñan 3 por considerar que son los más pertinentes en esta mirada sobre el tema de la recepción. El primero de ellos, se titula “Propuesta de un modelo pedagógico de competencia televisiva con fines educativos” presentado por Boris Bustamante, Fernando Aranguren y Rodrigo Arguello con respaldo de la Universidad Distrital. El trabajo parte de una reconstrucción del proceso teórico y práctico de construcción de comunidades de apropiación de televisión en ambientes educativos y comunitarios. Desde allí se elabora un modelo de lectura de televisión encaminado a potenciar pedagógicamente el uso de medios en los procesos educativos.

“La Televisión en familia y la familia en la televisión” es el segundo trabajo seleccionado y estuvo a cargo de Tomás Vásquez, Alexis Pinilla, entre otros. Contando con el respaldo de la Fundación Universitaria Los Libertadores busca indagar los usos que la familia hace de este medio masivo desde los contextos culturales del hogar. Para ello se trabajó con la localidad 12 de Bogotá buscando entender la forma en que la televisión reorganiza los espacios y los tiempos familiares y a su vez la manera como el medio incide sobre las relaciones de socialización de los actores familiares. Como conclusiones se evidencia a través de los resultados de la encuesta y las entrevistas con las familias una mayor demanda de la televisión que “eduque”, en el sentido de que los contenidos de los programas estén orientados a fortalecer los procesos formativos de los actores familiares. Frente a los usos se demostró que estos dependen de las exigencias y dinámicas temporales de la vida laboral y académnica de cada uno de los miembros de la familia.

Finalmente el “Análisis de la recepción televisiva en audiencias socio-culturalmente diferenciadas en Bogotá” analiza la información empírica que sobre las valoraciones que frente a la televisión realizan miembros de familias pertenecientes a estratos diferenciados socio culturalmente en Bogotá tomando como criterios estrato, edad y género. En un segundo momento el trabajo estudia la oferta de géneros tanto en los canales públicos como los privados a la vez que realiza una aproximación a los contenidos televisivos.

Entre las conclusiones se destacan la complejidad del fenómeno de las audiencias cuya comprensión supone un abordaje a las lógicas de producción de los mismos. Así mismo se puso en evidencia la “autonomía relativa” de las estructuras socioeconómicas desde donde se establecen parámetros, que determinan la disponibilidad de opciones y de respuestas culturales.

Bibliografía

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www.cntv.org.co Estudios e investigaciones académicas.

____________________________ NOTAS de la primera parte

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6. Ese proyecto estuvo a su vez inserto en un proyecto latinoamericano de estudio de la telenovela en el que participaron grupos de investigadores de México,Perú,Chile y Argentina.Un informe de ese conjunto de investigaciones en la rev. Estudios sobre las culturas cotemporáneas Nº 4-5,Colima,México,1988. El proyecto colombiano se publicó en J. Martín Barbero, “La televisión en Colombia:melodrama y vida cotidiana”,

Diálogos de Comunicación Nº 17,Lima,1987

7. Los resultados de la investigación aparecieron publicados en: C.Rodriguez y M.P.Tellez,La telenovela en Colombia.Mucho más queamor y lágrimas, Cinep,1989; M.H.Montoya y F.Cano, La telenovela el milagro del amor, Univ. P. Bolivariana, Medellín, 1989; J.Martín Barbero y S.Muñoz (Coord.), Televisión y melodrama.Géneros

y lecturas de la telenovela en Colombia, Tercer Mundo, Bogotá,1992

8. R. Gonzalez, (Coord.),Colombia: violencia y democracia,Univ. Nacional Bogotá, 1987

9. VV.AA., Televisión y violencia, Colciencias, Bogotá,1988

10. J. Arocha, “Culturas manufacturadas e intolerancia”, obra citada, ps. 233- 253

11. H. Martinez y P. Anzola,” La actividad del televidente”,o.c.,ps.121-185; G.Rey,

“Televisión y procesos de socialización”, o.c., ps. 207-230.

12. Mª J. Dominguez, Los niños y los medios de comunicación, Antares, Bogotá,1985

13. Investigaciones en Chile: V.Fuenzalida,Televisión: padres,hijos, Paulinas Santiago, 1984; del mismo autor,La televisión desde la recepión,Céneca, Santiago, 1988; V.Fuenzalida y Mª H.Hermosilla, Visiones y ambicionestelevidente ,Ceneca, Santiago,

1989; A Góngora, La televisión del mundo popular,Ilet, Santiago,1983.

14. Investigaciones en México: G.Orozco,Televisión y producción de significaciones, Ceic, México, 1981; del mismo autor, Cuando los niños ven televisión, Rev. Umbral XXI” nº2, México,1989; R.Mier y M Piccini, El Desierto de espejos: juventud y televisión en México, Plaza y Valdés, México,1987; VV.AA, Hablan los televidentes. Estudios de recepción en varios paises, Cuadernos de Comunicación, Univ. Iberoamericana, México,1992

15. Investigaciones en Brasil: C.E.Lins da Silva, Muito alen do jardin botánico. Um estudo sobre audiencia de Jurnal do Globo entre trabalhadores, Summus, Sao Pulo, 1985; M.Wilton de Sousa, A rosa purpura decada dia:trajetoria de vida e cotidiano de

recptores da telenovela, ESP, Universidade de Sao Paolo, 1986

16. G.Daza, TV.cultura:los jóvenes en el proceso de enculturación,Cedal, Bogota,1989

17. S. Muñoz, Mundos de vida y modos de ver; C.Llano, La telenovela enel barrio

popular, en Televisión y melodrama,Tercer Mundo, Bogotá1992

18. N.Garcia Canclini, “El consumo sirve para pensar””Diálogos de la Comunicaciónción, nº30, p.7, Lima, 1991; del mismo autor: Consumidores y ciudadanos, Grijalbo, México,

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19. G. Muñoz,G. Rivera y M. Marin, Análisis de recepción de medios en Bogotá: cine, Universidad Central,Bogotá,1993; de los mismos autores, “Análisis de reecpción de cine en Bogotá:identidades culturales e imaginarios colectivos”,Rev. Nómadas Nº 1,

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20. S.Muñoz, El ojo,el libro y la pantalla.Consumo cultural en Cali, Univalle, 1995

21. S.Ramirez Lamus y S.Muñoz, Trayectos del consumo, Universidad del Valle,1996

22. Avances de esa investigación:G.Muñoz,La mutación como alma de la investigación;

J. Fdo.Serrano,Observaciones sobre el consumo del rock entre jóvenes urbanos, Rev.

“Nómadas” nº 3, Bogotá,1996

23. E. Lozano, “Del sujeto cautivo a los consumidores nomádicos”,Dia-logos de la Comunicación nº 30,p.23, Lima.1991

Lopez de la Roche et all. Los niños como audiencias. Investigación sobre recepción de medios. Proyecto de Comunicación para la Infancia. Instituto Colombiano de Bienestar Familiar. Bogotá:Da Vinci edit. 2000.pg 377.

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www.cntv.org.co Estudios e investigaciones académicas. Consultada Octubre 27 de 2004.

 

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